
Una vez en ruta, podrás disfrutar del viaje tranquilamente si evitas estos 5 enemigos. Te indicamos cómo:
En los trópicos, los ríos y lagos pueden estar infectados por larvas que penetran en la piel y provocan enfermedades. Hay que evitar lavarse y bañarse en aguas contaminadas, ya que pueden ser vías de transmisión de infecciones de ojos, oídos e intestinales. Para pasar el calor, lo más seguro es un chapuzón en una piscina con agua clorada.
Los baños en el mar, en cambio, no implican riesgos de enfermedades transmisibles. Sin embargo, es recomendable preguntar en el lugar si está permitido bañarse y si no supone un peligro para la salud. Y de paso, informarte de si hay medusas. Casi no se ven, pero sus picaduras provocan fuertes dolores e irritaciones en la piel.

Incluye en tu equipaje calzado para meterte en el agua. En ciertas regiones los bañistas deben usarlo para salvaguardarse de las mordeduras y picaduras de los peces, de la dermatitis por los corales y de los crustáceos, mariscos y anémonas de mar tóxicos.

Algunas enfermedades no aparecen hasta un tiempo después del viaje. Cuando acudas al médico, infórmale de dónde has estado.
Lavarse las manos antes y después de comer. La higiene evita muchas enfermedades.
Cubrirse la cabeza con un sombrero, gorra o pañuelo si se hacen actividades al aire libre en pleno sol.
Vestirse con manga larga y pantalón largo al amanecer y anochecer. Es cuando más pican los mosquitos.
Fuente:
Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y Consejo Farmacéutico