
Una vez en ruta, podrás disfrutar del viaje tranquilamente si evitas estos 5 enemigos. Te indicamos cómo:
Comer y beber puede ser un placer, pero también es el gesto que causa más enfermedades al viajero. Y es que un buen aspecto no garantiza que un alimento o una bebida estén en buenas condiciones. Por lo tanto, se debe tener cuidado con todo lo que llegue al estómago. Lo más insospechado, como un cubito de hielo, puede originar una intoxicación.
Presta especial atención a la repostería y los helados porque pueden ser origen de enfermedades. Es mejor que los cambies por un refresco embotellado (sin hielo), un café o una infusión. No es lo mismo, pero es más seguro. También tendrás que adquirir hábitos preventivos como lavarse las manos frecuentemente.
¿Qué consecuencias puede tener ingerir alimentos o bebidas contaminadas? La más frecuente es la diarrea del viajero. No existe ninguna vacuna ni se recomienda el uso preventivo de antibióticos. Si se padece, es imprescindible beber en abundancia, en especial líquidos que contengan sales y glucosas. Hay que insistir en niños y mayores, ya que tienen un riesgo de deshidratación más elevado.

Las comidas tienen que estar suficientemente cocinadas y servirse calientes. Es recomendable olvidarse del pescado y marisco crudos y de las salsas hechas con huevos crudos. Las verduras, mejor cocidas. Y la fruta, pelada. Si te mueres por una ensalada, hay un truco. Puedes lavar la lechuga media hora con agua tratada con unas gotas de lejía sin detergente, con yodo o con pastillas potabilizadoras. También puedes hervir el agua 10 minutos antes de usarla para consumo humano.

Algunas enfermedades no aparecen hasta un tiempo después del viaje. Cuando acudas al médico, infórmale de dónde has estado.
Lavarse las manos antes y después de comer. La higiene evita muchas enfermedades.
Cubrirse la cabeza con un sombrero, gorra o pañuelo si se hacen actividades al aire libre en pleno sol.
Vestirse con manga larga y pantalón largo al amanecer y anochecer. Es cuando más pican los mosquitos.
Fuente:
Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y Consejo Farmacéutico